El ethos de Chile

27th Jun 2016

Chile celebrando el título

Todos los chilenos estábamos muy contentos con el resultado del partido con Argentina. Se ganó la Copa América Centenario con mucho esfuerzo y sufrimiento pero con un equipo sin las trancas del pasado, en el cual no satisface sólo el hecho de que se puede ganar sino que se tiene la confianza en la capacidad de que se puede ganar y es un equipo en el que hay muchas figuras que no tan sólo son memorables en el campo de juego sino también fuera, incluso desde un plano moral (aunque no se pueda decir de todos), hay grandes personas y no sólo grandes jugadores.

En los procesos previos a cierta etapa, y no quiero con esto desarrollar un análisis futbolístico para el que no estoy capacitado sino uno social, así como también en otras disciplinas no existía la idea de que realmente era posible ganar un trofeo. Por ejemplo, recuerdo que para el año de 1998 en el mundial una de las metas era ganar un partido (que tampoco se ganó) y todo nuestro recuerdo de ese mundial pasó por aquel partido con Italia donde el árbitro jugo un papel demasiado importante. Con todo esto voy a que se pensaba en pequeño, en el factor externo y no en el interno, en el objetivo pequeño y no en la meta final.

Ahora bien creo que todo esto y sé que varios estarán de acuerdo conmigo en que esto es fácilmente extrapolable a la cultura chilena en general. Hacer las cosas a última hora o por cumplir que es casi peor que lo primero es un problema pero no tener una perspectiva, una visión es lo que hace la diferencia entre las grandes sociedades y las pequeñas. El día del partido había comenzado a leer, gracias a una inquietud por la poesía a Walt Whitman a quien no conocía de nada excepto por unas menciones muy sugerentes de Roberto Bolaño en algunos ensayos suyos. Whitman es un autor de mediados del siglo XIX donde EE.UU. ya es un país independiente hace rato pero que aún no es la potencia mundial que conocemos y que culturalmente es también una nación bastante pobre. Sin embargo y de la misma manera su identidad también está en un proceso de formación inicial en el cual todavía aspectos culturales son tributarios exclusivos de la herencia británica y germánica en general. Whitman, que se hace amigo de Emerson y Thoreau se hace parte de su movimiento trascendentalista que, indirectamente, celebraba la existencia de los Estados Unidos, de la conquista de América y de la supervivencia al margen de Europa. Walt Whitman es el poeta de esa generación intelectual que creía en Estados Unidos como una nación en sí misma y capaz de alcanzar grandes logros. Buena parte de la idea estadounidense de la libertad tal como la conocemos hoy se la debemos a los trascendentalistas y en buena parte a Whitman y sus "Hojas de hierba".

Existe entonces una gran diferencia que quiero hacer notar y que es respuesta para todo aquel que se pregunte por qué Estados Unidos llegó a ser la potencia que ha sido hasta hoy y las naciones latinoamericanas en su mayoría permanecieron sumidas en la pobreza.

Evidentemente una es la pobreza personal, muchos puritanos y otros llegaron a colonizar América mientras que muchos latinoamericanos fueron el resultado de la mezcla de la sangre de los españoles e indígenas y carecían de una misión en la vida. Sus padres españoles les habían abandonado, sus madres indígenas vivían sólo la sumisión al modelo colonial o al comercio funcional entre los dos grupos sin objetivos trascendentales en mente sino la mera supervivencia. La pobreza engendra algo que es muy importante y es la frustración. La frustración engendra violencia y la violencia cuando estalla genera estancamiento e incluso retrocesos morales y materiales.

En segundo lugar, pero que considero lo más importante es que la independencia de la Unión Americana fue una tarea de todos, y fue lo que gran parte de la sociedad perseguía. La independencia de las naciones americanas con pocas excepciones fue una meta de la élite por motivos más que nada contingentes. Si bien la ilustración jugó un rol, lo que buscaba la élite era más que nada liberarse de las ataduras comerciales del imperio español. Así que el nativo medio, el que hoy llamaríamos el "chileno medio" poco y nada tenía que ver con aquella construcción nacional, aún menos sabiendo que gran parte vivía en condiciones supervivenciales o en fundos de donde jamás llegaron a salir desde su nacimiento hasta la muerte en muchos casos. Quienes combatían en la Guerra de la Independencia contra los ingleses, quizás no todos pero muchos sabían realmente por qué luchaban mientras que los latinos y los rotos chilenos de la guerra de la independencia o incluso de la Guerra del Pacífico o contra la Confederación de Perú y Bolivia lo hacían a sueldo, por dos comidas al día.

Cuando te pones a pensar en esto no queda otra que admitir que no había para los estados latinoamericanos otro mejor resultado posible. En Chile esto luego tomó otras manifestaciones a lo largo de la historia como el Portalianismo y el conservadurismo que definían al pueblo llano como un ente casi aparte y de una raison d' etre meramente funcional, vamos, que el pueblo llano existe porque necesitamos de su mano de obra y nos es tan chileno como nos sea conveniente. O el exitoso resultado para la propia élite de la dictadura militar. El paternalismo político, lingüístico, cultural ha sido un lastre que aún hasta ahora arrastramos. Y lo arrastramos desde la independencia.

Entonces la pregunta que me hice luego de leer acerca de Whitman es: ¿Cuál es nuestro ethos? ¿Existe? Porque no se puede definir al todo por una parte.

Estuve leyendo en la tarde una columna acerca de este mismo tema pero relacionado con la mujer escrito por María del Pilar Ariztía el 2005 a propósito de la elección de Michelle Bachelet entonces sólo una posibilidad. Ella cita a Sonia Montecino en un ensayo en que dice que los chilenos tenemos "un problema de identidad híbrida (ni indio ni español)". Bueno, creo que en realidad, si niegas tu herencia indígena y tu herencia española no tienes una identidad híbrida, te has quedado sin nada. Whitman dice en el prólogo de la primera edición de 1855 de "Hojas de hierba":

América no rechaza el pasado o lo que se ha producido con sus formas o con otras políticas o con la idea de castas o de viejas religiones... acepta la lección con calma...

Y esa es buena parte de la diferencia entre ellos y nosotros. Es decir, al mismo tiempo que Whitman decide romper con los moldes reconoce la necesidad de hacer uso de la herencia cultural y a partir de esa mezcla la creación de una identidad nueva con visiones nuevas. No me equivoco, el texto de Whitman es bastante aleccionador pero inspiraba y daba valor mientras la élite del siglo XIX de Chile constreñía poniendo cortapisas sin darse cuenta.

Una sociedad que no tiene en mente que puede trascender y hacer grandes cosas no se plantea el problema de la excelencia, trata de hacer lo mejor que puede pero no sabe quién es, no sabe de lo que es capaz y no tiene un objetivo en mente. Tampoco puede trabajar en equipo por un objetivo más grande porque el objetivo no existe o quizás no ha sido identificado. De momento sólo tenemos un objetivo obvio pero que va por carriles separados: Tanto la élite como el pueblo buscan sobrevivir, sólo que la élite está unida y el pueblo es sólo la suma de las partes que restan.

En esto es por tanto un testimonio la selección de fútbol y por eso quienes la ponen de ejemplo por su capacidad de saberse buenos y de que los niños conozcan triunfos (y en el caso de los más pequeños SÓLO triunfos) no se equivocan del todo. Son un equipo de personas muy capaces, como quizás otras tantas generaciones de La Roja pero la diferencia fundamental es que ellos lo saben, seguridad que se ve en la cancha.

En mi opinión debemos tomar ese ejemplo y primero saber qué somos, para qué somos buenos, aceptar que somos buenos, luego admitir que podemos llevar a cabo grandes tareas y hacerlas. Lo cual no tiene nada de soberbia sino de humildad y valentía.


Si alguien quiere leer el libro original con su prólogo original de 1855 que es el que cito, está en esta página en inglés. Y la edición en castellano es la traducción de Espasa Libros (Austral) con ISBN 9788467037678.